La anemia por deficiencia de hierro es consecuencia del almacenaje insuficiente de hierro en la sangre. Esto sucede cuando el hierro en la alimentación no es suficiente para sustituir al hierro usado para producir hemoglobina. La hemoglobina es el componente de los glóbulos rojos de la sangre que lleva oxígeno a los tejidos y músculos. Otra causa es la hemorragia excesiva.
Sus causas incluyen:
- Hierro mal absorbido en el sistema digestivo (puede ocurrir debido a malacia, anquilostomiasis, enfermedades intestinales anteriores o cirugía)
- Sangramiento crónico, incluyendo hemorragia menstrual excesiva
- Sangramiento prolongado debido a hemorroides, úlceras, cáncer e inflamaciones intestinales
- Hierro insuficiente en la dieta alimenticia
Un factor de riesgo es algo que hace que sus posibilidades de contraer una enfermedad o condición aumenten.
- Ciclos rápidos de desarrollo (infancia, adolescencia)
- Sangramiento menstrual intenso
- Embarazo
- Dietas con insuficiencia de hierro (relativamente raro en los Estados Unidos)
- Lactantes que no comen alimentos sólidos
- Alcoholismo
Los síntomas incluyen:
- Fatiga
- Palidez intensa
- Cambios en la uñas de las manos
- Debilidad
- Dolor de cabeza
- Menor capacidad de trabajo
- Palpitaciones cardíacas
- Incapacidad de mantener el cuerpo caliente
- Menor resistencia a la infección
- Caída de cabello
- Falta de aire durante o después de la actividad física
El médico le preguntará sobre sus síntomas e historial médico y le realizará un chequeo físico.
Las pruebas podrán incluir:
- Sideremia (medición del nivel de hierro en la sangre)
- Capacidad de fijación de hierro de la transferrina
- Nivel de ferritina en el suero
- Examen microscópico de una muestra de sangre
- Análisis de sangre oculta en la materia fecal – para constatar si hay sangre oculta en su materia fecal
Los tratamientos pueden incluir:
El hierro puede tomarse como suplemento individual o como parte de un suplemento multivitamínico. El hierro viene en muchas formas de "sal". Las sales ferrosas son mejor absorbidas que las sales férricas. El sulfato ferroso es la sal de hierro menos costosa y más comúnmente usada. Algunos productos contienen vitamina C para mejorar la absorción del hierro. Los productos de liberación prolongada o con revestimiento entérico pueden provocar menos irritación estomacal que otros productos, pero pueden tener absorción insuficiente.
Si su proveedor de atención médica sospecha que su bebé lactante puede tener deficiencia de hierro, le podrá recomendar que agregue cereales fortificados con hierro para lactantes a la dieta del bebé.
Una dieta rica en hierro puede evitar la anemia por deficiencia de hierro.
Las mejores fuentes de hierro son el hígado, riñones y carnes rojas (hierro hemo). El hierro de fuentes vegetales (hierro no hemo) no se absorbe tan bien como el hierro de alimentos de origen animal. Sin embargo, las verduras de hojas verdes, tales como la espinaca y la col son buenas fuentes vegetales. La carne, pescado o aves magras con habas o verduras de hojas oscuras pueden mejorar la absorción del hierro no hemo por un factor de tres. Alimentos ricos en vitamina C, tales como las frutas y jugos cítricos, aumentan la absorción del hierro, así como cocinar los alimentos con utensilios de hierro.
Ciertos alimentos reducen la absorción de hierro. Los tés comerciales negro o pekoe contienen sustancias que se unen al hierro, de manera tal que no puede ser usado por el cuerpo. La cantidad de hierro absorbible en los alimentos es más importante que el contenido total de hierro.
Los lactantes nacidos a término y que se alimentan exclusivamente con leche materna no necesitan hierro adicional hasta los 6 meses de edad. A partir de los 6 meses de edad, los lactantes deben recibir hierro adicional en forma de cereales fortificados con hierro para lactantes y jugos ricos en vitamina C. Dichos lactantes deben tomar una fórmula para bebés fortificada con hierro después de haber dejado de amamantar.
Generalmente, se les da a los bebés nacidos a término y que no se alimentan con leche materna una fórmula para bebés fortificada con hierro desde que nacen. A partir de los 4 a 6 meses de edad, los cereales fortificados con hierro para bebés proporcionan una buena fuente adicional de hierro.
La mayoría de las directrices médicas recomiendan que los bebés prematuros tomen un suplemento de hierro, a más tardar, a las 8 semanas de edad, y que sigan tomándolo hasta el año de edad. La fórmula fortificada con hierro para bebés que toman mamadera o gotas de hierro comerciales para bebés que se alimentan con leche materna son una fuente recomendada de hierro adicional.
Último revisado Junio de 2001 por
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